Procesos

El proceso de gestión de portafolios está compuesto por tres etapas principales:

 

PLANEACIÓN

- Determinar necesidades y características básicas.

  • Tolerancia al riesgo
  • Objetivos de retorno
  • Limitantes
  • Preferencias

- Elaborar, revisar y actualizar constantemente el Reporte de Políticas de Inversión; formalizando necesidades y características básicas.

 

 

EJECUCIÓN

- Construir un portafolio personalizado a través de la asignación ideal de recursos con base en el Reporte de Políticas de Inversión y en las expectativas para las variables macroeconómicas

  • Análisis top-down

- Identificar inversiones atractivas entre las clases de activos de acuerdo a modelos financieros y estimativas de valor de analistas

  • Análisis bottom-up

 

EVALUACIÓN

- Rebalancear el portafolio, ajustando las asignaciones ideales de recursos entre activos y clases de activos en respuesta a los valores de mercado

- Medir y reportar el desempeño del portafolio frente al desempeño del benchmark establecido en el Reporte de Políticas de Inversión

 

 

 

 

 

El ambiente de inversión es cambiante en el tiempo, de tal forma que el proceso decisorio debe reconocer potenciales mudanzas en distintos factores en paralelo.

Planeación

Se inicia con el análisis de las características fundamentales básicas inherentes a cada inversionista:

  • Tolerancia al Riesgo
  • Objetivos de Retorno
  • Horizonte de Tiempo
  • Exposición Tributaria
  • Necesidades de Liquidez
  • Apalancamiento
  • Necesidades de Renta
  • Circunstancias Únicas

Culmina con la elaboración del Reporte de Políticas de Inversión (RPI), el cual resume básicamente:

  • Objetivos de Inversión
  • Limitantes de Inversión
  • Portafolio Benchmark

El carácter cíclico del proceso de gestión de portafolio incluye varios puntos de monitoreo y retroalimentación, permitiendo a los gestores que sean inflexibles o flexibles como deseen.

Ejecución

Se caracteriza por el análisis de las propiedades de riesgo y retorno de las distintas clases de activos con vistas a determinar la asignación ideal de recursos entre ellas.

De acuerdo a lo que se conoce como un análisis top-down, gestores de portafolio examinan las condiciones macroeconómicas, bien como la proyección de las principales variables económicas, con el objetivo de identificar las clases de activos más atractivas para inversión.

  • Crecimiento del PIB
  • Inflación
  • Tasa de Interés

Resulta en un portafolio típicamente diversificado entre clases de activos como: caja, renta fija, acciones, hedge funds, private equity, activos inmobiliarios, commodities, entre otros.

Una vez que las asignaciones de capital estén definidas, gestores de portafolio determinan los activos más atractivos para inversión dentro de cada clase de activo.

De acuerdo a lo que se conoce como un análisis bottom-up, gestores de portafolio utilizan modelos financieros para identificar cuales activos parecen estar subvalorados.

No existe un punto final al proceso de gestión de portafolio; sino la necesidad de balanceo y revisión como resultado de la etapa de evaluación.

Evaluación

A lo largo del tiempo, existen alteraciones en los principales elementos que conforman el proceso de gestión de portafolio:

  • Características fundamentales básicas inherentes a cada inversionista
  • Propiedades de riesgo y retorno de las distintas clases de activos
  • Proporción de los activos en relación al portafolio como resultado de la volatilidad de los precios en el mercado

Los gestores del portafolio deben monitorear estos cambios y balancear el portafolio periódicamente, restableciendo las asignaciones de recursos entre las clases de activos a los valores ideales originales.

Los gestores de portafolio deben también medir el desempeño del portafolio y evaluar su retorno en relación al portafolio benchmark asignado en el Reporte de Políticas de Inversión.